20 AÑOS
caminando cuesta arriba
Mujeres exitosas son aquellas que se levantan y hacen retumbar el suelo con los pasos firmes que dan. Mujeres que después de grandes caídas y tropiezos se sacuden y siguen andando. Vamos, de esas mujeres que sólo les faltan alas para emprender vuelo por que las palabras “coraje” y “libertad” las definen completamente.
De esas mujeres que florecen y a su paso hace florecer al resto y que inspiran a cada paso que dan. Una de esas maravillosas mujeres es Cecilia Wilma Morales Udaeta de Salguero, que con su historia de fuerza y perseverancia, hace que nos queramos levantar de donde sea que estemos sentadas para hacer retumbar el suelo con paso de éxito, tal como ella lo hace.
1. ¿Quién eras antes de llegar a Aquarella?
Yo soy Ingeniera Agrónoma, estudié en Brasil y fue con mucho esfuerzo mis padres me apoyaron y me inculcaron ser una mujer profesional. Me gradué y trabajé en varias instituciones reconocidas como por ejemplo, en las Naciones Unidas con proyecto Minca. También realicé un estudio de suelos en Potosí y trabajé en la Corporación técnica Suiza en un proyecto Proimpa. Por otro lado, trabajé en Tarija siendo la Directora en Tarija de la FAO durante cuatro años. Se puede decir que profesionalmente era una mujer exitosa y que todo iba de maravilla, pero de repente la vida me dió un golpe muy fuerte que ninguna mujer se espera: tuve la perdida de un hijo de un año y 3 meses. Después de eso, me sumí en una depresión profunda y fue así como junto a mi familia tomamos la decisión de mudarnos a Cochabamba.
Por cuatro años no hice nada, estaba muy deprimida por la pérdida de mi hijo, pero un día me desperté y tomé la decisión de levantarme y seguir adelante con mi vida. Fue así como Dios puso en mi camino un periódico donde tenía un anuncio en el que se buscaba personal para ventas. Decidí ir a la entrevista a pesar de que pensaba que yo no era lo suficientemente capaz para hacerlo. Me decía a mi misma: “Cómo voy a vender, si yo no vendo ni un clavo”.
Llegué al lugar y me entrevistó una señora peruana. Ahí me explicó que era para vender nichos funerarios, de repente empecé a llorar porque me recordó a la muerte de mi hijo y eso me debastó. La mujer que tranquilizó y me dijo: “Todos vendemos algo en la vida: tu antes vendías tus conocimientos en agronomía y ahora vas a vender servicios y productos. Confía en nosotros, te vamos a capacitar.” Hasta ahora creo que Dios puso a esta mujer en mi camino por algo. Acepté la capacitación y ahí me enseñaron muchísimo sobre ventas, se los agradezco hasta el día de hoy. Gran parte de lo que soy hoy en día como vendedora es gracias a esa capacitación y mis ganas de salir adelante me ayudaron a ocupar los primeros lugares en ventas dentro de la empresa. Finalmente, llegué a las puertas de esta empresa que tantas alegrías me ha dado y que guardo en mi corazón.
2. ¿Cómo llegaste a conocer sobre el catálogo?
Era en el año 2000, todavía no llevaba el nombre de Aquarella, era simplemente el catálogo BATA. Me enteré de la oportunidad por el esposo de un familiar. Recuerdo que eramos menos de 10 personas y el lugar era muy pequeño. Aun así, tome el trabajo porque vi una gran oportunidad de crecimiento. Así fue que con mucho amor y entusiasmo empecé a ofrecer los productos.
3. ¿Qué te motivó a vender Aquarella?
Desde muy joven he sido una mujer autónoma e independiente y esa ha sido siempre mi mayor inspiración para moverme en la vida. Cuando mi hijo se accidentó y tuve que pasar mucho tiempo en casa, entendí que debía aportar de alguna manera. El sueldo de mi esposo sólo alcanzaba para lo indispensable y con el accidente yo tuve que tomar todas mis fuerzas y levantarme. Gracias a Dios soy una persona positiva y así pude salir adelante. Ahora yo me mantengo 100% de la venta de los productos de Aquarella.
4. ¿Cómo eres hoy?
Hoy yo tengo ya 60 años y comencé en ventas a mis 40 años, son 20 años que estoy en ventas. Me siento muy bien, ya mis hijos son grandes El mayor ya está casado y tengo una nieta de 2 años. Mi segunda hija está en 5to año de arquitectura en Córdova y mi hijo menor estudia ingeniería informática en la UMSA. Me siento feliz, orgullosa de ellos y de todo lo que han logrado y de haberles brindado lo mejor. En este momento yo me siento fuerte y con ganas de seguir trabajando a pesar de que a veces hay semanas difíciles, pero yo me propongo y salgo sin miedo.
5. ¿Cómo te desarrollas para crecer en lo que haces?
Me encanta trabajar en movimiento libre durante muchas horas. Soy una persona que se siente capaz de hacer de todo. Trabajo de domingo a domingo con mucho gusto y hago lo que sea necesario para seguir creciendo. A veces viajo y sigo trabajando desde donde esté ayudando y colaborando a otras promotoras para que ellas puedan crecer.
En cuanto a las ventas, me trazo una ruta para visitar a mis clientes y ofrecerles el catálogo. Hay algunas semanas que genero ventas menores a los 1.000 Bolivianos y trazando esas rutas, en un solo día se logra vender 3.000 o hasta 6.000 Bolivianos. Cuando uno se propone y tiene el pensamiento positivo es fácil lograrlo.
6. ¿Qué has logrado desde que empezaste a trabajar con nosotros?
He logrado muchas cosas. En primer lugar, crear una red de clientes estable ya que cumplo y voy a donde sea para entregar un pedido. Segundo la recompensa y bienestar económico, son 20 años que trabajo en venta por catálogo de Aquarella.
También tengo varias promotoras estables de muchos años, inclusive algunas hasta de 10 años. Algunas también muy esporádicas, las promotoras son parte de mí día a día, son amigas y confidentes.
7. ¿Cómo ha cambiado tu vida?
Mi vida ha cambiado muchísimo. Con este trabajo me siento estable y económicamente feliz, con fuerzas de poder seguir trabajando muchos años más. Me siento capaz de generar más ventas junto Aquarella. Gracias a la venta por catálogo estoy haciendo estudiar a mi hija en Argentina, en la ciudad de Córdova. Pude cambiar mi autito un Subaru del año 80 por un Suzuki Celerio más moderno, el cual me ayuda en el negocio. Me hace muy feliz lo que hago y ver que tengo buenas retribuciones por mis esfuerzos.
Como anécdota contar que en un mundo en cual no hay muchas oportunidades laborales para persona mayor, a mis 50 años me dispuse a buscar trabajo como ingeniera agrónoma, sin resultados. Sin embargo, Aquarella me dio la oportunidad de superarme y mejorar mi situación económica. Yo me siento feliz de trabajar en lo que me encanta que es vender mediante el catálogo de Aquarella. A mi familia le gustaría que pase más tiempo con ellos los fines de semana, pero yo debo cumplir un cupo para lograr mis objetivos de ventas, pero siento que ese pequeño sacrificio vale la pena. ¡Me siento feliz y contenta de formar parte de Aquarella!
Ya la leíste, Cecilia es capaz de moverse a donde sea necesario para poder cambiar una semana de ventas bajas, en una semana fenomenal. Ella ha demostrado que si tienes fe y actitud positiva, puedes hacer grandes cosas y destacar.
¿Qué esperas para levantarte y empezar a caminar como ella lo hace?
